Fluir

Esta entrada se me ocurrió hacerla una vez que volví de vacaciones.

¿Qué es lo que ocurrió al volver después de 10 días de desconexión 100% de la rutina?

Durante estos días no abría el correo, ni contestaba llamadas ni whatsapp. Nada de redes sociales. Solo y exclusivamente vivir y sobrevivir. Comer, beber, caminar, disfrutar, charlar, leer, conocer, reir, amar, aprender. Un sin fin actividades que haces cuando tienes los 5 sentidos a tope y no estás distraída en lo que deberías hacer o lo que te cuentan que debes hacer o lo que no hiciste.

Cuando volví a reengancharme con la vida lo primero que pensé es ” que rápido va todo” y lo segundo ” que cantidad de estímulos hay a mi alrededor”.

Está fenomenal tener estímulos que nos sirvan para inspirarnos, aprender, evolucionar. Pero, de lo que me di cuenta es que con tantos estímulos es imposible pensar, reflexionar, meditar y madurar ideas.

Porque los estímulos que recibimos, según yo lo percibo, solo nos intentan vender productos y servicios. Detrás de la máscara de “serás más feliz”, “crecerá tu negocio”, “serás más apasionada”. Mensajes que parece que nos ayudan a ser mejores personas, pero que en realidad lo que veo es que nos intentan enchufar su curso o su agenda o su entrenamiento o lo que sea.

Yo lo que sentí es que iba retrasada porque no había hecho el curso de X que me ayuda a conocer a mi cliente, no tenía el producto X y mis trabajos sería mediocres, no había leído la guía X y no me conocía lo suficiente por lo que vivía totalmente ciega.

La cantidad de tareas que se nos acumulan, que nos dicen debemos hacer, que nos ayudarán a mejorar. Nos agobian, nos saturan de trabajo, de información y al final no pensamos, no nos paramos, no decidimos. Deciden por nosotras.

Ahora que ya estoy inmersa en ese ritmo rápido de vida con la cantidad de estímulos que nos llegan, por supuesto en muchos momentos me siento que no llego, que debería hacer y no hice, pero he aprendido a parar y retroceder a ese día. Ese día en el que volví a abrir mi correo y mi Instagram y pensé en la saturación de información y en que eso no me dejaba pensar.

Me he vuelto muy crítica y restrictiva, no me creo todos los “consejos desinteresados”. Necesito crear, necesito fluir, necesito vivir. 

Hoy os he dejado mi humilde opinión sobre lo rápido que va la vida. Sobre lo excitante que resulta todo y sobre lo que nos perdemos por el camino que es pensar, meditar, crear y estar.

Deseo que os guste.