Dejar de pensar en ganar o perder

Hoy toca la entrada un poco más personal. Dónde trataré muchos temas, sobre mis puntos de vista, investigaciones y opinión sobre el sector nupcial,… En general esta sección en un poco más íntima.

Llevo un tiempo queriendo hablar de esto y sobre todo de la manera de tratarlo.

El sentimiento de perder y que otro nos gana está, bajo mi punto de vista, en casi todos los aspectos de nuestra vida. Pero realmente mi click lo hizo mi trabajo.

¿Qué es esto de sentir que pierdes o ganas?

Analizo mucho mi manera de actuar, esto no es algo de ahora, es algo de siempre. Y analizo cómo me siento, como me hacen sentir. Analizo cómo se comporta la gente conmigo y en ocasiones intento entender su comportamiento, teniendo en cuenta como me sentí yo cuando me comporté como lo que estoy percibiendo de la otra persona.

Esto me llevó a darme cuenta de que en el trabajo, durante muchísimos años, me dediqué a intentar dar lo máximo de mi, sabiendo que era lo correcto, sabiendo que era beneficioso para mi y para los demás, pero refunfuñando después de haber invertido ese tiempo y esa dedicación.

Ejemplo para que lo entendáis: Tienes que dedicarle tiempo extra a tu trabajo ( no remunerado) o incluso sin tiempo extra tu trabajo requiere de una implicación máxima, lo haces, te implicas a 200%, sabes que tu jefe te lo agradece, si tratas con clientes, ellos te dicen lo fantástica que eres… pero cuando llegas a casa; te quejas. Te quejas porque mi empresa no me valora lo suficiente, porque no se que compañero no hace lo mismo y le miran igual que a mi, porque la empresa se lucra a mi costa, porque no está pagado con dinero el esfuerzo que hago, etc…

Realmente el sentimiento es he perdido la partida, otro ganó y yo perdí. ¿Quién gana? Pues en este caso puede ser la empresa que según esa forma de pensar se beneficia en exceso de tu trabajo o ese compañero que crees vive más tranquilo que tú y obtiene la misma recompensa que tú o ese cliente que sientes se aprovecha de tu implicación.

Cuando comencé mi andadura como emprendedora. Ya no tenía jefe, pero si clientes. Y me entregaba y me entrego al 200% igualmente. Pero en alguna ocasión, me vi pensando algo parecido. Algo como le invierto demasiado tiempo, no me valoran, no se percibe mi esfuerzo…

Estaba pensando exactamente lo mismo que cuando trabajaba por cuenta ajena. Y estaba pensando lo mismo porque era una actitud aprendida.

¿Cómo puede ser que yo diseñe el servicio que doy, que yo ponga los precios, que yo organice mis tiempos y siga pensando que pierdo?

Evidentemente no tiene ningún sentido. Es una forma de pensar tóxica, que no lleva a ningún lado. Que mientras estás poniendo la mejor de tus sonrisas luego te sientes incómoda. Qué te quejas todo el rato. Que no estás conforme con nada.

Y por supuesto hice el cambio.

Hablé conmigo misma y me dije ” El tiempo que inviertas sea mucho o poco debe ser de corazón, sin pensar si alguien se aprovecha de tu buena voluntad, sin pensar que estás invirtiendo demasiado tiempo en algo, porque no sé implicarme poco en las cosas. Por tanto esa implicación no iba a cambiar, mi 200% iba a seguir, pero mi mente si debía cambiar”

Ha cambiado. Ahora hago lo mismo, pero me voy satisfecha, si invierto dos horas más en cualquier servicio, tiempo que no estaba estipulado, me voy pensando que era lo que quería hacer y no pensando en si lo valorarán o no. Si les parecerá mejor o peor, si me pondrán un buen comentario o me recomendarán por haber hecho eso. Lo hago porque me nace y punto. Hago todo con la tranquilidad de que hago lo que quiero, y el que tengo enfrente lo valora o no, eso es otro tema que a mi no me debe influir.

Esta manera de actuar la hice sobretodo para no tener esa sensación de doy demasiado y no se me valora. Solo para eso, pero ¿sabes lo que me he encontrado? Un aluvión de gratitud, de generosidad, de empatía. Ha aumentado exponencialmente las muestras de cariño.

Te aseguro que nunca busqué eso, solo buscaba no quejarme y sentirme a gusto después de salir de cualquier trabajo en la que por circustancias te tienes que quedar más tiempo del programado.

En mi vida personal he hecho algo semejante, porque os puedo asegurar que actuamos muchas veces pensando en no quiero perder y que me gane el otro. ¿Cuándo me dirás? Pues algo tan sencillo como en una conversación, en relaciones de amigos cuando piensas que das más que el otro, en la cola del supermercado que te sientes tonto porque tu cola va más lenta, con tu vecino que no quiere poner el ascensor y tu solo por estar por encima y hacerte notar no apruebas el presupuesto para pintar el portal aunque sabes que es necesario y se cae a trozos, cuando hiciste un favor y ese alguien nunca te lo agradeció , sientes que pierdes y que la otra persona se aprovechó de tu buena voluntad, … Hay miles de pensamientos en los que sentimos que quedamos un poquito por debajo y nuestra reacción en ocasiones es la queja y la crítica.

Evidentemente no se trata de dar y vaciarse para que otros vivan mejor, solo se trata de hacer lo que te nace desde el corazón sin medir la respuesta que otros tendrán a tu actitud.

Hoy os cuento algo tremendamente personal, pero que en ocasiones creo que nos limita.

¡Que tengáis un bonito día!